¿Por qué se le ponen las hojas amarillas a mi planta?
El síntoma más común y el peor diagnosticado. Casi siempre es exceso de agua, no falta.
Exceso de riego. Es la causa en la mayoría de los casos, y la que más plantas mata por intentar arreglarla regando más.
Una hoja amarilla no es una enfermedad: es la forma que tiene la planta de decir que está retirando recursos de ahí. El trabajo consiste en averiguar por qué.
Antes de nada, dos preguntas que descartan la mitad de los casos:
- ¿Es una hoja de abajo, vieja, o son las de arriba? Que amarilleen una o dos hojas bajas de vez en cuando es normal: la planta las jubila para alimentar los brotes nuevos. Si amarillean las de arriba o varias a la vez, ahí sí hay un problema.
- ¿Está blanda y mustia, o seca y quebradiza? Blanda apunta a exceso de agua. Seca apunta a falta.
Exceso de riego: la causa más frecuente
Suena contradictorio, porque una planta encharcada tiene el mismo aspecto que una sedienta: hojas caídas, amarillas, mustias. Y la reacción natural es regar. Eso la remata.
Lo que ocurre por debajo es que las raíces empapadas se quedan sin oxígeno, empiezan a pudrirse y dejan de absorber agua. La planta se seca teniendo la tierra mojada.
Cómo confirmarlo: meta el dedo tres o cuatro centímetros en el sustrato. Si sale húmedo y frío, no es sed. Saque la planta de la maceta y mire las raíces: sanas son blancas o claras y firmes; podridas son marrones, blandas y huelen a cerrado.
Qué hacer: deje de regar y espere a que la tierra se seque de verdad. Si las raíces ya están dañadas, toca trasplantar: quitar la tierra empapada, cortar con tijeras limpias todo lo blando, y replantar en sustrato nuevo y una maceta con agujero de drenaje. Si tiene plato, vacíelo: una maceta no debe quedarse en un charco.
Falta de riego
Menos frecuente, pero existe. Aquí la hoja amarillea y se queda seca y crujiente, empezando por los bordes, y la tierra está separada de las paredes de la maceta.
Se arregla regando, pero no de golpe: si el sustrato está muy seco, el agua resbala por los lados y sale por abajo sin mojar nada. Riegue poco a poco, en dos o tres pasadas, o ponga la maceta en un barreño con un dedo de agua media hora para que beba por abajo.
Luz insuficiente
Si la planta amarillea despacio, empezando por las hojas más alejadas de la ventana, y además los tallos se han alargado buscando luz con mucho espacio entre hoja y hoja, es falta de luz.
No se arregla con abono. Se arregla moviéndola, y de forma gradual: pasarla de golpe de un rincón oscuro a una ventana con sol directo le quema las hojas.
Falta de nutrientes
Una planta que lleva un año o más en la misma tierra la tiene agotada. Aquí el patrón es característico: amarillean primero las hojas viejas, muchas veces quedándose los nervios verdes sobre el fondo amarillo.
Se corrige con abono líquido en temporada de crecimiento (primavera y verano), a la dosis del envase, nunca más. En invierno casi ninguna planta de interior necesita abono, y abonar una planta enferma empeora las cosas.
Plagas que chupan savia
Si al amarilleo le acompañan puntos diminutos, telarañas finas, motas blancas algodonosas o un tacto pegajoso, no es riego: es que algo se la está comiendo. Mire el envés de las hojas, que es donde se esconden.
Cambios bruscos
Una planta recién comprada o recién trasplantada puede soltar varias hojas amarillas por puro estrés del cambio. Si el resto se ve sana, dele dos o tres semanas sin tocarla.
El frío hace lo mismo: una corriente de aire, una ventana abierta en invierno o estar pegada a un radiador bastan para que amarilleen y caigan hojas.
Lo que no hay que hacer
- Regar más “por si acaso”. Es el error que convierte un problema reversible en una raíz podrida.
- Abonar para “darle fuerza”. Si el problema es de raíces, el abono las quema.
- Arrancar las hojas amarillas de un tirón. Si ya están amarillas del todo se pueden cortar con tijeras limpias por estética, pero no soluciona nada: el amarillo es el aviso, no la causa.
Plantas donde esto es especialmente típico
Potos
Epipremnum aureumLa primera planta de quien nunca ha mantenido una viva. Perdona casi todo, incluido el olvido.
Lirio de la paz
Spathiphyllum wallisiiFlor blanca y hoja brillante, se vende como planta fácil. Para un gato es de las más peligrosas que puedes meter en casa.
Monstera
Monstera deliciosaLa hoja perforada que todo el mundo reconoce. Si las hojas nuevas salen enteras no está enferma: le falta luz.
Cinta
Chlorophytum comosumLa planta de toda la vida de las abuelas: cuelga, es casi indestructible y es segura para gatos y perros.
Zamioculca
Zamioculcas zamiifoliaLa planta de las oficinas sin ventanas. Guarda agua en unos tubérculos bajo tierra y por eso perdona el olvido.
Lo que puede hacer falta
Medidor de humedad del sustrato
La tierra de la maceta, que no es solo soporte: es de donde salen el agua, el aire y los nutrientes.
Cambielo cada dos o tres anos aunque la planta este bien: con el tiempo se compacta, deja de airear y se agotan los nutrientes. Al trasplantar, afloje suavemente el cepellon.
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El recipiente, y sobre todo su agujero de drenaje.
Que tenga agujero no es negociable: es la diferencia entre una planta que vive anos y una que se pudre en meses. Y al cambiar de maceta, suba solo dos o tres centimetros de diametro, no mas.
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Actualizado el 2026-10-05